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En los añejos diez años que ya lleva editada su primera placa, The Hour of Bewilderbeast, Damon Gough delineó un trayecto correcto y poco somero abasteciendo a la década pasada con un puñado de notables canciones y discos que, por más irregulares que hayan sido, siempre tuvieron cierta coherencia y lÃnea compositiva en clave trovador. En esta nueva entrega, primer atisbo de una trilogÃa, Badly Drawn Boy se pone más intimista y desdibuja ese acento cancionero que otrora supo facturar holgadamente.
In Safe Hands instruye solapadamente el rumbo del disco. La voz de Damon ya no suena tan afectada; flota por entre los arreglos de cuerdas y se acopla a la caja de ritmos que le sigue con The Order of Things. Los instrumentos brillan por su ausencia hasta la mitad del disco. I Saw You Walk Away, It’s What I’m Thinking y Too Many Miracles evocan al primer Badly Draw Boy, y This Electric junto con This Beautiful Idea fluctúan en la tradicional melancolÃa en donde éste ahora cuarentón se siente más a gusto. Se dobla, pero no se rompe.
Degustación:
Too Many Miracles
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